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EL CLIMA

Exhiben lío del hotel Gran Coco Bay Riviera Maya

Miercoles, 03 • Diciembre • 2008

El columnista Ricardo Alemán, del periódico El Universal, comenta hoy sobre la corrupción que hay en el sistema judicial mexicano. Aunque habla de diversos casos, incluso algunos relacionados con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cierra su artículo con un comentario al calce sobre sonado caso en Quintana Roo, en el que se involucra a la jueza Rubí Guadalupe González Alpuche, quien se encuentra en Yucatán.

Dice el editorialista del periódico capitalino que la funcionaria "se ha prestado al despojo del patrimonio a los socios del hotel Gran Coco Bay, de la Riviera Maya".

Alemán, uno de los más importantes líderes de opinión, señala en su texto que los agraviados "dicen que el dinero hizo que la juez actuara aun sin tener competencia".

El comentario del editorialista lo cierra diciendo: ¿Quién meterá en orden a la juez? Difícil, si respondemos: ¿saben cuánto vale ese hotel?

Por otra parte, el Diario de Quintana Roo, que también circula en Yucatán, trae hoy entre sus notas principales los detalles de este espinoso asunto, que incluso ha motivado que el Pleno del Tribunal Superior de Justicia lo someta a discusión.

Este rotativo dice hoy que hay dos
re­cur­sos en con­tra de la jue­za Sép­ti­ma Pe­nal, Ru­bí Gua­da­lu­pe Gon­zá­lez Al­pu­che, por ac­tuar de ma­ne­ra par­cial en el jui­cio por pre­sun­to frau­de que se si­gue a un gru­po de em­pre­sa­rios che­tu­ma­le­ños por el caso "Coco Beach", fue­ron pre­sen­ta­dos ayer por és­tos úl­ti­mos y su cuer­po de abo­ga­dos, res­pec­ti­va­men­te.

El pri­me­ro de és­tos, de­no­mi­na­do de Re­cu­sa­ción, fue en­tre­ga­do a la pro­pia Gon­zá­lez Al­pu­che, a la que se pi­de se­pa­rar­se del asun­to y de­jar­lo en ma­nos de otro juez.

El se­gun­do re­cur­so, mo­ti­va­do por las sis­te­má­ti­cas vio­la­cio­nes a los de­re­chos y ga­ran­tías de la par­te acu­sa­da y pre­sen­ta­do an­te el Tri­bu­nal Su­pe­rior de Jus­ti­cia del Es­ta­do de Yu­ca­tán, so­li­ci­ta en­ta­blar un jui­cio de res­pon­sa­bi­li­dad a la men­cio­na­da jue­za.

Tal y co­mo se dio a co­no­cer en su opor­tu­ni­dad, la que­re­lla por pre­sun­to frau­de fue pre­sen­ta­da por Jor­ge Car­los Mon­tal­vo Fe­rráez, apo­de­ra­do ge­ne­ral de la so­cie­dad de­no­mi­na­da "Mue­bles e In­mue­bles Cor­po­ra­ti­vos", So­cie­dad Anó­ni­ma de Ca­pi­tal Va­ria­ble, en con­tra del gru­po de em­pre­sa­rios in­te­gra­do por Ma­rio Al­ber­to Pa­sos Mo­guel, Jor­ge Ar­tu­ro Con­tre­ras Cas­ti­llo, Ba­di Bu­rad Do­mín­guez, En­ri­que Pu­ga San­so­res y Nor­ma Lo­re­na Mo­re­no Pe­dro­za, de acuer­do con la cau­sa pe­nal 22/2006.

En es­te con­tex­to, el abo­ga­do An­to­nio Co­rra­les Mén­dez, que en­ca­be­za al cuer­po de­fen­sor, hi­zo alu­sión a las rei­te­ra­das oca­sio­nes en que tu­vie­ron que re­cu­rrir ine­vi­ta­ble­men­te a la au­to­ri­dad fe­de­ral pa­ra com­ba­tir las trans­gre­sio­nes que, por cla­ra ani­mad­ver­sión o ene­mis­tad con los acu­sa­dos (ins­trui­dos), co­me­tió la jue­za Gon­zá­lez Al­pu­che.

"No­so­tros con­si­de­ra­mos que lo que he­mos pro­mo­vi­do es­tá ape­ga­do a de­re­cho. No se ha­ce por un sim­ple ca­pri­cho, si­no por­que du­ran­te el se­gui­mien­to de es­te ca­so, (la jue­za) ha da­do mues­tra rei­te­ra­da de par­cia­li­dad en fa­vor de la otra par­te. Hay una ani­mad­ver­sión en nues­tra con­tra, por­que de otra ma­ne­ra no nos ex­pli­ca­mos có­mo una au­to­ri­dad con la ex­pe­rien­cia que ella tie­ne, con 25 años de tra­yec­to­ria, es­té sis­te­má­ti­ca­men­te vio­lan­do nues­tras ga­ran­tías in­di­vi­dua­les de ma­ne­ra más que no­to­ria".

A ma­ne­ra de ejem­plo, el li­ti­gan­te re­cor­dó: "Si el de­li­to del que se acu­sa no es de los gra­ves, uno tie­ne de­re­cho a so­li­ci­tar li­ber­tad ba­jo fian­za. El in­cul­pa­do, y só­lo és­te, pue­de so­li­ci­tar al juez el ejer­ci­cio de ese de­re­cho. Pe­ro en el ca­so que nos ocu­pa, la par­te que­re­llan­te le pi­dió al Mi­nis­te­rio Pú­bli­co que di­je­ra a la jue­za que hi­cie­ra sa­ber a los in­cul­pa­dos que le te­nían que pe­dir su li­ber­tad ba­jo fian­za y que, en ca­so con­tra­rio, ella ten­dría que re­sol­ver so­bre el par­ti­cu­lar. Pa­ra sor­pre­sa, la pro­pia jue­za nos di­ce que lo ha­ga­mos por­que si no, en el tér­mi­no de 10 días se pro­nun­cia­ría so­bre el par­ti­cu­lar. Lo re­sol­vi­mos con un jui­cio de am­pa­ro, y el Juz­ga­do Pri­me­ro de Dis­tri­to le or­de­nó que re­vo­ca­ra el au­to y que dic­ta­ra otro di­ri­gi­do al Mi­nis­te­rio Pú­bli­co en el que le pre­ci­sa­ba que es un de­re­cho que le co­rres­pon­de al acu­sa­do".

Efec­ti­va­men­te, el acuer­do fir­ma­do el 8 de mar­zo de 2007 en el que se apre­mia­ba a la par­te acu­sa­da a so­li­ci­tar cau­ción, que­dó in­sub­sis­ten­te a raíz de la sen­ten­cia fe­de­ral que otor­gó el am­pa­ro con­tra di­cha ac­tua­ción, en ma­yo de ese mis­mo año, con lo que que­dó con­fir­ma­da con to­da cla­ri­dad las vio­la­cio­nes a las ga­ran­tías de los ins­trui­dos, la ene­mis­tad en su con­tra y la amis­tad ha­cia la par­te acu­sa­do­ra.

 

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